Los trascendentalistas que no tienen nada que ver con el cuerpo material burdo, pueden desplazarse por todas partes, dentro o fuera de los mundos materiales. La velocidad de los trascendentalistas nunca la pueden alcanzar ni los materialistas burdos, ni los sutiles. En virtud de su servicio devocional, austeridades, poder místico y conocimiento trascendental, sus movimientos no están restringidos ni dentro ni fuera de los mundos materiales.