Estudiar en nuestras Escuelas, en nuestros Institutos, en nuestras Universidades, es peligroso, nocivo para la salud intelectual. El aparato cultural de la sociedad burguesa ha sido diseñado, entre otras cosas, para aniquilar el deseo de aprender, para extirpar la curiosidad intelectual y sujetar de manera duradera el carácter de los jóvenes.
Por esencia, la figura del profesor es una figura autoritaria. Como el oficio de verdugo, o el de guardia civil, o el de cura, o el de militar, el oficio de “profesor” deberíamos dejarlo para los ‘partidarios del status quo’, para los adoradores del sistema, para los autócratas en miniatura, para los déspotas desbravados, para los tiranos de andar por casa.
La razón de los rebaños. El profesor como borrego y no tanto como pastor, es una ponencia de Pedro García Olivo