Te dejamos parte de nuestro contenido especial que grabamos para el episodio anterior #10 Especial de Halloween / Día de Muertos.
Escucha este escrito que tuvo como objetivo conmemorar el día de muertos del 2 de noviembre del 2020.
Te invitamos a escuchar el capítulo completo de nuestro podcast en el siguiente enlace:
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Autor: Gera Briones
ESCALONES
Recuerdo perfectamente el punto exacto del espacio-tiempo en que ocurrió la primera vez.
No es que antes, la muerte, nunca se hubiera paseado tan cerca del niño que hoy se marchita. No, siempre estuvo ahí. Pero el velo infantil que cubre de inocencia la mente aún no se caía.
Esa ocasión, se acercó a mí como diciendo: ven, presta atención porque este será el camino de hoy en delante. Te vengo a presentar el siguiente escalón, la próxima etapa en tu vida. Dolerá, te lo advierto. Por eso tendrás unos días para asimilarlo y después recogeré de ti una porción.
Traté de negarlo, recé con todas mis fuerzas para que una voluntad superior lo impidiera. Pero por dentro siempre lo supe:
Una parte del niño que fui murió ese día.
Si dolió, aún duele. Entonces creí que, aunque llevaría por siempre esa cicatriz a cuestas, de algún modo, tremendo dolor me volvería inmune. Mi niño estaría a salvo.
La vida se encarga de hacerte caer y girar. Como para ver de nuevo al "yo del pasado" repetir esas palabras y burlarme un poco. ¿A salvo? Esto apenas es el principio.
Con la perspectiva de los años me puedo ver a mí mismo. Reconocer a distancia al niño que fui; aún completo, feliz. Moldeado poco a poco por esas personas que formaron al adulto con quien hoy convive. Cada vez que la muerte ha venido por uno de ellos una parte del niño se desvanece.
A mi edad, aun se refugia esa parte del niño en los brazos de mis padres. Está tranquilo, aunque sé que es momentáneo. Aún no puedo imaginar, sin provocarme un nudo en la garganta, el día en que ella regrese por la último porción. Y solo quede el adulto. Admiro esa parte de ellos, ¿En quién se recargan?.
Se dice que le tenemos mayor miedo a lo que no conocemos, y yo aún no he visto el siguiente escalón. Más no puedo sentarme a esperarlo, mi mayor esfuerzo está en hoy. Para que dos infancias que se me han encomendado disfruten su mejor versión de la niña que están conociendo.
No está en mis manos, ojalá así fuera. Pero de nuevo rezo para que esa niña que conocen, persista durante mucho más tiempo.