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Hoy estaremos leyendo Deuteronomio 7-8, Lucas 8:1-39 y el Salmo 51:14-19. En Deuteronomio 7, Dios promete bendiciones a Israel si permanecen fieles a Su pacto y se apartan de la idolatría. En Deuteronomio 7:9, Moisés recuerda al pueblo:
"Entiende, por lo tanto, que el Señor tu Dios es verdaderamente Dios. Él es Dios fiel, que cumple Su pacto por mil generaciones y derrama Su amor inagotable sobre quienes lo aman y obedecen Sus mandatos" (NTV).
Dios deja claro que la obediencia trae bendición, pero la desobediencia tiene consecuencias.
En Deuteronomio 8, Moisés advierte a Israel que no se olvide de Dios cuando experimenten abundancia. En Deuteronomio 8:17-18, dice:
"Tal vez pienses: ‘Es mi propio poder y la fuerza de mi mano lo que me ha hecho rico’. Acuérdate del Señor tu Dios. Él es quien te da las fuerzas para obtener riquezas" (NTV).
Esto nos recuerda que todo lo que tenemos es por gracia de Dios y que debemos vivir con gratitud y dependencia de Él.
Reflexiona: ¿Estás reconociendo que toda bendición viene de Dios y viviendo en obediencia a Él?
En Lucas 8, vemos a Jesús enseñando y realizando milagros que demuestran Su autoridad.
Primero, Jesús cuenta la parábola del sembrador, donde describe cómo diferentes tipos de corazones reciben la Palabra de Dios. En Lucas 8:15, dice:
"Pero la semilla que cayó en buena tierra representa a los que oyen la palabra de Dios, la retienen en un corazón bueno y sincero, y con paciencia producen una cosecha abundante" (NTV).
Más adelante, Jesús calma la tormenta en el mar con solo una palabra, mostrando que Él tiene poder sobre la naturaleza.
Luego, en Lucas 8:26-39, Jesús libera a un hombre poseído por una legión de demonios, quien vivía en las tumbas y era considerado un caso perdido. Después de su liberación, el hombre es encontrado "sentado a los pies de Jesús, vestido y en su sano juicio" (Lucas 8:35, NTV).
Jesús le dice en Lucas 8:39:
"Vuelve a tu casa y cuenta todo lo que Dios ha hecho por ti" (NTV).
Este pasaje nos muestra que no hay vida que Jesús no pueda transformar.
Reflexiona: ¿Estás permitiendo que Jesús transforme tu vida y compartiendo Su obra con los demás?
En Salmo 51, David expresa su arrepentimiento después de pecar. En Salmo 51:17, dice:
"El sacrificio que sí deseas es un espíritu quebrantado; tú no rechazarás un corazón arrepentido y humilde, oh Dios" (NTV).
Hoy estaremos leyendo Deuteronomio 5-6, Lucas 7:18-50 y el Salmo 51:7-13. En Deuteronomio 5, Moisés recuerda al pueblo los Diez Mandamientos, resaltando la importancia de obedecerlos. Dios les recuerda en Deuteronomio 5:29:
"¡Oh, si siempre tuvieran un corazón así, que me temiera y obedeciera todos mis mandatos! Entonces les iría bien a ellos y a sus descendientes para siempre" (NTV).
Dios no da mandamientos solo para imponer reglas, sino para el bien de Su pueblo.
En Deuteronomio 6, encontramos uno de los pasajes más importantes de la Biblia, el Shemá, que dice en Deuteronomio 6:4-5:
"Escucha, oh Israel: ¡El Señor nuestro Dios es el único Señor! Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas" (NTV).
Dios no solo busca obediencia externa, sino un amor completo y sincero.
Reflexiona: ¿Estás amando a Dios con todo tu corazón y obedeciendo Sus mandamientos con gozo?
En Lucas 7, vemos cómo la fe en Jesús transforma vidas.
Primero, Juan el Bautista, desde la cárcel, envía a sus discípulos a preguntar si Jesús es el Mesías. Jesús responde mostrando Sus obras:
"Los ciegos ven, los cojos caminan, los leprosos son curados, los sordos oyen, los muertos resucitan y a los pobres se les predica la Buena Noticia" (Lucas 7:22, NTV).
Jesús no solo hablaba, sino que su poder se manifestaba en hechos.
Luego, Jesús es invitado a la casa de un fariseo llamado Simón, donde una mujer pecadora entra y unge Sus pies con perfume, llorando y secándolos con su cabello. Simón critica esto en su corazón, pero Jesús le responde con una parábola sobre el perdón y dice en Lucas 7:47:
"Te digo que sus pecados, que son muchos, han sido perdonados, por eso me mostró tanto amor. Pero una persona a quien se le perdona poco muestra poco amor" (NTV).
Jesús declara en Lucas 7:50:
"Tu fe te ha salvado; ve en paz" (NTV).
Esta historia nos muestra que el verdadero amor y la gratitud nacen del perdón de Dios en nuestras vidas.
Reflexiona: ¿Estás acercándote a Jesús con humildad, reconociendo Su gracia y amor?
En Salmo 51, David clama a Dios por perdón y restauración. En Salmo 51:7, dice:
"Purifícame de mis pecados, y quedaré limpio; lávame, y quedaré más blanco que la nieve" (NTV).
David no solo pide perdón, sino un cambio profundo en su corazón. En Salmo 51:10, clama:
"Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio y renueva un espíritu fiel dentro de mí" (NTV).
Esto nos recuerda que el arrepentimiento no es solo decir “lo siento”, sino desear una transformación real en nuestra vida.
Hoy estaremos leyendo Deuteronomio 3-4, Lucas 7:1-17 y el Salmo 51:1-6. En Deuteronomio 3, Moisés recuerda cómo Dios les dio la victoria sobre los reyes de Basán y los amorreos, entregando su tierra a Israel. Sin embargo, Moisés también menciona que Dios no le permitió entrar en la Tierra Prometida debido a su desobediencia en el pasado. En Deuteronomio 3:27, Dios le dice:
"Sube a la cima del monte Pisga y mira la tierra en todas direcciones. Obsérvala bien, porque no cruzarás el río Jordán" (NTV).
Aunque Dios no le permitió entrar a Moises, sigue siendo fiel a Su promesa de dar la tierra a Su pueblo.
En Deuteronomio 4, Moisés llama a Israel a obedecer los mandamientos de Dios y no apartarse de ellos, recordándoles en Deuteronomio 4:9:
"Pero cuídense y guarden bien su alma, para que nunca se olviden de las cosas que han visto. Transmítanlas a sus hijos y a sus nietos" (NTV).
Esto nos enseña que Dios es fiel en Sus promesas, pero espera que vivamos en obediencia y enseñemos Su verdad a las próximas generaciones.
Reflexiona: ¿Estás recordando la fidelidad de Dios en tu vida y caminando en obediencia a Su Palabra?
En Lucas 7, encontramos dos historias poderosas que muestran la autoridad y compasión de Jesús.
Primero, un centurión romano, cuya fe sorprende a Jesús. Aunque no era judío, este hombre entendía el poder de la palabra de Jesús y le dice en Lucas 7:7:
"Ni siquiera soy digno de ir a verte. Solo di la palabra desde donde estás y mi siervo sanará" (NTV).
Jesús responde con admiración:
"Les digo, ni siquiera en Israel he visto una fe como esta" (Lucas 7:9, NTV).
El siervo del centurión es sanado en ese mismo momento, mostrándonos que la fe en la autoridad de Jesús trae milagros.
Luego, Jesús resucita al hijo de una viuda en la ciudad de Naín. En Lucas 7:13-14, dice:
"Cuando el Señor la vio, su corazón rebosó de compasión. ‘No llores’, le dijo. Luego se acercó al ataúd y lo tocó"(NTV).
Con solo Su palabra, el joven volvió a la vida, dejando claro que Jesús no solo sana, sino que tiene poder sobre la muerte misma.
Reflexiona: ¿Estás confiando en el poder de Jesús para sanar, restaurar y traer vida a las áreas muertas de tu vida?
El Salmo 51 es una oración de arrepentimiento profundo de David después de su pecado con Betsabé. En Salmo 51:1-2, él clama:
"Ten misericordia de mí, oh Dios, debido a tu amor inagotable. Debido a tu gran compasión, borra la mancha de mis pecados. Lávame de mi culpa, purifícame de mi pecado" (NTV).
David no justifica su pecado, sino que reconoce su maldad y busca un cambio real en su corazón. En Salmo 51:6, dice:
"Pero tú deseas honradez desde el vientre, y aun allí me enseñas sabiduría" (NTV).
Hoy estaremos leyendo Deuteronomio 1-2, Lucas 6:37-49 y el Salmo 50:16-23. En Deuteronomio 1 y 2, Moisés comienza su último discurso al pueblo de Israel antes de entrar en la Tierra Prometida. Él recuerda cómo Dios los sacó de Egipto y los llevó hasta ese momento. Sin embargo, también menciona la rebelión del pueblo cuando se negaron a entrar en la tierra por miedo, lo que los llevó a vagar en el desierto por 40 años.
En Deuteronomio 1:30-31, Moisés les recuerda:
"El Señor su Dios va delante de ustedes. Él peleará por ustedes, tal como vieron que lo hizo en Egipto. También vieron cómo el Señor su Dios los cuidó todo el camino, como un padre cuida a su hijo" (NTV).
A pesar de sus fallas, Dios nunca los abandonó. En Deuteronomio 2, Moisés menciona cómo Dios los guió incluso en el desierto y les prohibió pelear contra ciertas naciones porque tenía un propósito más grande.
Esto nos enseña que aunque el camino sea largo y difícil, Dios siempre nos está guiando y cumpliendo Su propósito en nuestras vidas.
Reflexiona: ¿Estás confiando en que Dios te guía, aun cuando el camino parece incierto?
En Lucas 6:37-49, Jesús enseña sobre la importancia de no juzgar a los demás, de dar generosamente y de vivir con una fe auténtica.
En Lucas 6:37, dice:
"No juzguen a los demás, y no serán juzgados. No condenen a otros, para que no se vuelva en su contra. Perdonen a otros, y ustedes serán perdonados" (NTV).
Jesús nos llama a vivir con gracia y misericordia, en lugar de criticar o condenar.
Luego, en Lucas 6:45, habla sobre la importancia de un corazón transformado:
"Una persona buena produce cosas buenas del tesoro de su buen corazón, y una persona mala produce cosas malas del tesoro de su corazón malo. Lo que uno dice brota de lo que hay en el corazón" (NTV).
Finalmente, Jesús concluye con la parábola de los dos cimientos:
"Yo les mostraré cómo es cuando alguien viene a mí, escucha mi enseñanza y luego la sigue. Es como una persona que construye una casa y cava hondo para echar una base sobre roca sólida" (Lucas 6:47-48, NTV).
Pero el que escucha sin obedecer es como una casa sin fundamento, que se derrumba en la tormenta.
Jesús nos deja claro que no basta con oír Su palabra; debemos obedecerla y aplicarla en nuestra vida diaria.
Reflexiona: ¿Estás viviendo conforme a las enseñanzas de Jesús y construyendo tu vida sobre Su Palabra?
En Salmo 50, Dios reprende a los que solo tienen una fe superficial. En Salmo 50:16-17, dice:
"Pero Dios dice a los perversos: ‘¿Para qué alardeas de mis decretos y hablas de mi pacto, si te niegas a disciplinarte y descartas mis palabras?’" (NTV).
Dios no quiere solo palabras bonitas; Él busca una fe genuina y una vida de obediencia.
El pasaje concluye con una promesa en Salmo 50:23:
"Pero dar gracias es un sacrificio que verdaderamente me honra. Si permanecen en mi camino, les mostraré la salvación de Dios" (NTV).
Hoy estaremos leyendo Números 35-36, Lucas 6:1-35 y el Salmo 50:9-15. En Números 35, Dios ordena que se establezcan ciudades de refugio donde una persona que matara a alguien sin intención pudiera huir para evitar la venganza de sangre. En Números 35:11, Dios dice:
"Designarán ciudades de refugio a las cuales podrá huir cualquiera que haya matado a alguien sin intención"(NTV).
Esto nos muestra que Dios es un Dios de justicia y misericordia, ofreciendo protección incluso a aquellos que cometen errores sin intención.
En Números 36, se trata la importancia de preservar la herencia dentro de cada tribu, reafirmando que Dios es un Dios de orden y propósito.
Reflexiona: ¿Estás confiando en Dios como tu refugio y siguiendo Sus principios de justicia y orden en tu vida?
En Lucas 6, Jesús desafía las tradiciones religiosas y enseña sobre el verdadero carácter del Reino de Dios.
Primero, los fariseos critican a Jesús porque Sus discípulos recogen espigas en sábado. Jesús les responde con autoridad en Lucas 6:5:
"El Hijo del Hombre es Señor incluso del día de descanso" (NTV).
Luego, Jesús sana a un hombre con la mano deforme en sábado, mostrando que hacer el bien siempre está por encima de las reglas humanas.
Después, Jesús llama a Sus doce discípulos y da uno de Sus discursos más poderosos: las Bienaventuranzas, donde declara bendición sobre los pobres, los que lloran y los perseguidos, pero advierte a los que confían solo en su riqueza y comodidad.
En Lucas 6:27-28, Jesús nos da un mandato desafiante:
"Amen a sus enemigos. Hagan bien a quienes los odian. Bendigan a quienes los maldicen. Oren por aquellos que los lastiman" (NTV).
Este pasaje nos reta a vivir con un amor radical, mostrando misericordia incluso a quienes nos hacen daño.
Reflexiona: ¿Estás viviendo el amor y la misericordia que Jesús enseñó, incluso con aquellos que no son fáciles de amar?
En Salmo 50, Dios deja claro que no necesita sacrificios vacíos, sino un corazón que lo busque con sinceridad. En Salmo 50:14-15, dice:
"Haz que la gratitud sea tu sacrificio a Dios, y cumple los votos que le has hecho al Altísimo. Luego llámame cuando tengas problemas, y yo te rescataré, y tú me darás la gloria" (NTV).
Dios no quiere rituales sin sentido, sino una relación genuina con nosotros basada en gratitud y confianza.
Hoy estaremos leyendo Números 33-34, Lucas 5 y el Salmo 50:1-8. En Números 33, Moisés registra cada etapa del viaje de Israel desde Egipto hasta la frontera de la Tierra Prometida. Este recuento muestra cómo Dios guió a Su pueblo a través del desierto, proveyendo y protegiéndolos en todo momento.
En Números 33:53, Dios da una instrucción clara al entrar en la tierra:
"Tomen posesión de la tierra y habítenla, porque a ustedes les he dado la tierra para que la posean" (NTV).
En Números 34, Dios define los límites de la Tierra Prometida y asigna líderes para repartir la herencia entre las tribus. Esto nos recuerda que Dios es un Dios de orden y propósito, y que cada paso que nos lleva a nuestra promesa es parte de Su plan.
Reflexiona: ¿Estás recordando la fidelidad de Dios en tu vida y confiando en que Él te guía hacia Sus promesas?
En Lucas 5, Jesús llama a Sus primeros discípulos. Después de enseñar desde la barca de Simón Pedro, le dice que lance las redes al agua. Aunque Pedro duda, obedece, y el resultado es un milagro:
"Maestro, hemos trabajado mucho durante toda la noche y no hemos pescado nada—le respondió Simón—. Pero, si tú lo dices, echaré las redes nuevamente" (Lucas 5:5, NTV).
La pesca es tan abundante que las redes comienzan a romperse. Pedro, asombrado, se arrodilla ante Jesús y dice:
"¡Oh Señor, por favor apártate de mí, porque soy un hombre pecador!" (Lucas 5:8, NTV).
Pero Jesús le responde con un llamado transformador:
"Desde ahora, serás pescador de personas" (Lucas 5:10, NTV).
Más adelante, Jesús sana a un leproso, perdona y sana a un paralítico, y llama a Leví (Mateo), un recaudador de impuestos despreciado, mostrándonos que el llamado de Dios no es para los perfectos, sino para los dispuestos a seguirlo.
Reflexiona: ¿Estás dispuesto a dejar todo por seguir el llamado de Jesús en tu vida?
En Salmo 50, Dios habla como juez y deja claro que no busca sacrificios vacíos, sino un corazón sincero. En Salmo 50:7-8, dice:
"¡Escucha, pueblo mío, porque voy a hablar! Israel, voy a declarar en tu contra: Yo soy Dios, tu Dios. No te reprendo por tus sacrificios ni por los holocaustos que ofreces continuamente" (NTV).
Dios no necesita rituales vacíos; Él busca una relación genuina con Su pueblo.
Hoy estaremos leyendo Números 31-32, Lucas 4:28-42 y el Salmo 49:15-20. En Números 31, Dios ordena a Moisés que tome venganza contra los madianitas, quienes habían llevado a Israel al pecado con la idolatría y la inmoralidad. Israel vence con una gran victoria porque Dios pelea por ellos.
En Números 32, las tribus de Rubén y Gad le piden a Moisés quedarse en el lado oriental del Jordán en lugar de cruzar a la Tierra Prometida. Moisés inicialmente se molesta, pensando que quieren evadir la batalla, pero ellos prometen ayudar a conquistar la tierra antes de establecerse. En Números 32:23, Moisés les advierte:
"Si no cumplen su palabra, habrán pecado contra el Señor, y pueden estar seguros de que su pecado los alcanzará"(NTV).
Esto nos recuerda que Dios espera que cumplamos nuestros compromisos con Él y con los demás.
Reflexiona: ¿Estás cumpliendo lo que has prometido a Dios y a quienes te rodean?
En Lucas 4:28-30, Jesús es rechazado en Su propia ciudad después de decir que el mensaje de salvación también era para los gentiles. Llenos de furia, intentan matarlo, pero Él pasa en medio de ellos y se va.
Luego, Jesús va a Capernaúm y muestra Su poder expulsando demonios y sanando a los enfermos. En Lucas 4:40, dice:
"Cuando el sol se puso esa tarde, la gente de todo el pueblo llevó a Jesús a todos los que tenían diversas enfermedades; Él puso sus manos sobre cada uno y los sanó" (NTV).
Esto nos muestra que el poder de Jesús no solo es para enseñar, sino para transformar vidas de manera tangible.
Al día siguiente, Jesús se retira a un lugar solitario para orar. Cuando la gente lo busca, Él les dice en Lucas 4:43:
"Debo predicar la Buena Noticia del reino de Dios también en otras ciudades, porque para eso fui enviado" (NTV).
Jesús entendía que Su misión iba más allá de un solo lugar y que el evangelio debía llegar a todas partes.
Reflexiona: ¿Estás permitiendo que el poder de Jesús transforme tu vida y estás compartiendo Su mensaje con los demás?
En Salmo 49:15, encontramos una verdad poderosa sobre la esperanza en Dios:
"Pero en cuanto a mí, Dios redimirá mi vida; me arrebatará del poder de la tumba" (NTV).
Mientras que las personas confían en sus bienes, el salmista nos recuerda que la muerte llega para todos y que solo Dios puede darnos verdadera vida y salvación.
En el versículo 20, concluye con esta advertencia:
"Las personas que tienen riquezas pero no tienen entendimiento son como los animales que perecen" (NTV).
Esto nos desafía a no poner nuestra confianza en el dinero, sino en la vida eterna que Dios nos da.
Hoy estaremos leyendo Números 29-30, Lucas 4:1-27 y el Salmo 49:9-14. En Números 29, Dios instruye a Israel sobre las festividades sagradas, estableciendo sacrificios específicos para la Fiesta de las Trompetas, el Día de la Expiación y la Fiesta de los Tabernáculos. Estas fiestas eran momentos de renovación espiritual, recordando al pueblo la importancia de la adoración y la dependencia en Dios.
En Números 30, Dios habla sobre los votos y compromisos. En Números 30:2, dice:
"Si alguien hace un voto al Señor o hace un juramento bajo juramento, no deberá romper su promesa. Debe hacer exactamente lo que dijo que haría" (NTV).
Esto nos recuerda que cuando le prometemos algo a Dios, debemos cumplirlo. Dios valora la fidelidad y la seriedad con la que tomamos nuestros compromisos con Él.
Reflexiona: ¿Estás siendo fiel a los compromisos que has hecho con Dios, ya sea en tu servicio, adoración o vida diaria?
En Lucas 4, Jesús es llevado por el Espíritu Santo al desierto, donde es tentado por el diablo durante 40 días. El enemigo intenta hacer que Jesús dude de la provisión, la protección y el plan de Dios, pero Jesús responde con la Palabra:
"No solo de pan vivirá el hombre" (Lucas 4:4, NTV).
"Adorarás al Señor tu Dios y solo a Él servirás" (Lucas 4:8, NTV).
"No pondrás a prueba al Señor tu Dios" (Lucas 4:12, NTV).
Jesús nos enseña que la mejor manera de resistir la tentación es aferrarnos a la Palabra de Dios y confiar en Su plan.
Más adelante, Jesús regresa a Nazaret y lee en la sinagoga el pasaje de Isaías 61, donde declara Su misión:
"El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para llevar la Buena Noticia a los pobres" (Lucas 4:18, NTV).
Pero cuando Jesús dice que Dios también quiere salvar a los gentiles, no solo a los judíos, la gente de Su pueblo lo rechaza y trata de matarlo.
Esto nos recuerda que la verdad de Dios a veces confronta nuestras expectativas, pero siempre nos lleva a la vida y la restauración.
Reflexiona: ¿Estás usando la Palabra de Dios para resistir la tentación y viviendo conforme al llamado de Jesús?
En Salmo 49, el salmista habla sobre la fragilidad de la riqueza y cómo el dinero no puede comprar la vida eterna. En Salmo 49:10, dice:
"Los sabios y los necios mueren por igual y dejan sus riquezas a otros" (NTV).
Esto nos recuerda que sin Dios, toda la riqueza y el poder son inútiles. En lugar de confiar en lo material, debemos confiar en la salvación y en el propósito eterno que Dios nos ofrece.
Hoy estaremos leyendo Números 27-28, Lucas 3 y el Salmo 49:1-8. En Números 27 y 28, Dios establece principios de justicia y liderazgo en Israel. En Números 27, las hijas de Zelofehad presentan una petición a Moisés porque su padre había muerto sin hijos varones. En una sociedad donde la herencia se pasaba tradicionalmente a los hijos varones, estas mujeres pidieron su derecho a recibir la herencia de su padre. Dios responde en Números 27:7:
"La petición de las hijas de Zelofehad es justa. Tú debes darles una porción de tierra entre los parientes de su padre. Asígnales la propiedad que le habría correspondido a su padre" (NTV).
Dios muestra que Su justicia no está limitada por las normas culturales, sino que Él cuida de cada uno de Sus hijos y es un Dios de equidad.
Más adelante, Moisés, sabiendo que su tiempo como líder estaba por terminar, pide a Dios que nombre a su sucesor. Dios elige a Josué, un hombre lleno del Espíritu, para guiar al pueblo a la Tierra Prometida. En Números 27:18, dice:
"Toma a Josué, hijo de Nun, quien tiene el Espíritu en él, y pon tus manos sobre él" (NTV).
Esto nos recuerda que el liderazgo en el pueblo de Dios no se trata solo de habilidad humana, sino de una unción y llamado divino.
Reflexiona: ¿Estás confiando en la justicia y dirección de Dios en cada aspecto de tu vida?
En Números 28, Dios reafirma la importancia de las ofrendas y sacrificios regulares, enseñándonos que la adoración a Dios debe ser constante y prioritaria en nuestra vida.
En Lucas 3, encontramos el ministerio de Juan el Bautista, quien prepara el camino para Jesús con un mensaje de arrepentimiento y transformación. En Lucas 3:3, dice:
"Entonces Juan iba de un lugar a otro por ambos lados del río Jordán, predicando que la gente debía ser bautizada para mostrar que se había arrepentido de sus pecados y vuelto a Dios para ser perdonada" (NTV).
Cuando las multitudes le preguntan qué deben hacer, Juan responde con ejemplos prácticos:
Al que tiene dos túnicas, que comparta con el que no tiene.
A los cobradores de impuestos, que no cobren de más.
A los soldados, que no abusen de su poder.
Juan nos muestra que el arrepentimiento verdadero se refleja en un cambio de vida.
Luego, Juan bautiza a Jesús, y en ese momento ocurre algo asombroso. En Lucas 3:22, dice:
"Y el Espíritu Santo, en forma visible de paloma, descendió sobre Él. Y una voz dijo desde el cielo: ‘Tú eres mi Hijo muy amado y me das gran gozo’" (NTV).
Aquí vemos a la Trinidad en acción: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo unidos en el inicio del ministerio de Jesús.
Reflexiona: ¿Estás permitiendo que tu fe en Dios transforme tu vida de manera visible?
En Salmo 49:1-8, el salmista nos recuerda que la riqueza y el poder terrenal no pueden salvarnos. En el versículo 6-7, dice:
"No confíen en sus riquezas ni se jacten de su gran sabiduría. Nadie puede redimir su propia vida ni pagarle a Dios un rescate por ella" (NTV).
Esto nos enseña que nuestra verdadera seguridad y valor no están en lo material, sino en nuestra relación con Dios.
Hoy estaremos leyendo Números 25-26, Lucas 2:21-52 y el Salmo 48. En Números 25 y 26, vemos un fuerte contraste entre la rebelión del pueblo y la fidelidad de Dios en mantener Su promesa. En Números 25, los israelitas caen en idolatría y pecado sexual con las mujeres moabitas, provocando la ira del Señor. En Números 25:3, dice:
"De esta manera, Israel se unió en adoración a Baal de Peor, lo que encendió la ira del Señor contra su pueblo"(NTV).
Dios envía una plaga como juicio, pero un sacerdote llamado Finees se levanta con celo por la santidad de Dios y detiene el pecado en el campamento. En Números 25:11, Dios dice:
"Finees, hijo de Eleazar y nieto del sacerdote Aarón, ha apartado mi enojo de los israelitas porque estaba tan celoso por mi honor entre ellos como yo mismo lo estoy" (NTV).
Después de este evento, en Números 26, Dios manda un nuevo censo de los israelitas antes de entrar en la Tierra Prometida. A pesar de las fallas del pueblo, Dios sigue firme en Su plan y muestra Su fidelidad en cumplir Su promesa.
Reflexiona: ¿Estás tomando en serio la santidad en tu vida, asegurándote de no comprometer tu relación con Dios con cosas que desagradan Su corazón?
En Lucas 2:21-52, vemos los primeros años de Jesús y cómo, desde Su infancia, estaba alineado con el propósito de Dios. En Lucas 2:25-26, encontramos a Simeón, un hombre justo que había recibido la promesa de que vería al Mesías antes de morir. Cuando Simeón ve a Jesús en el templo, proclama:
"He visto tu salvación, la que preparaste para toda la gente" (Lucas 2:30-31, NTV).
También encontramos a la profetisa Ana, quien había pasado años en el templo en ayuno y oración, y al ver a Jesús, comenzó a dar gracias a Dios y a hablar de Él a todos los que esperaban la redención.
Más adelante, en Lucas 2:41-52, vemos a Jesús a los 12 años en el templo, asombrando a los maestros con Su sabiduría. Cuando María y José lo encuentran, Jesús responde:
"¿Pero por qué tuvieron que buscarme?—les preguntó—. ¿No sabían que debo estar en la casa de mi Padre?"(Lucas 2:49, NTV).
Este pasaje nos muestra que desde temprana edad, Jesús tenía una clara conciencia de Su misión, aunque también era obediente a Sus padres y crecía en estatura, sabiduría y gracia delante de Dios y los hombres.
En Salmo 48:1-14, el salmista exalta la grandeza de Dios y Su dominio sobre todas las naciones. En el versículo 1, dice:
"¡Qué grande es el Señor, qué digno de alabanza en la ciudad de nuestro Dios!" (NTV).
El salmo describe a Jerusalén como el lugar donde Dios establece Su presencia y protección. En el versículo 8, declara:
"Lo que antes habíamos oído, ahora lo hemos visto con nuestros propios ojos en la ciudad del Señor de los Ejércitos Celestiales" (NTV).
El pasaje concluye con una afirmación de confianza en Dios:
"Porque así es Dios, nuestro Dios por siempre y para siempre; Él nos guiará hasta el final" (Salmo 48:14, NTV).
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