
Sign up to save your podcasts
Or


Hoy estaremos leyendo 2 Reyes 9 y 10, Hechos 22:1-21 y el Salmo 90:9-17. En 2 Reyes 9, Eliseo envía a un profeta a ungir a Jehú como rey de Israel. Esta unción desata una ola de juicio contra la casa de Acab y contra Jezabel, como cumplimiento de la palabra profética dada muchos años antes. Jehú actúa con firmeza, sin titubear, ejecutando el juicio de Dios con determinación. En 2 Reyes 10, continúa su limpieza de Israel, eliminando la idolatría y la descendencia corrupta de Acab. Aunque su celo fue usado por Dios, su historia también nos confronta con la necesidad de obedecer completamente y no solo parcialmente.
Reflexiona: ¿Hay cosas que Dios te ha pedido eliminar por completo y has dejado a medias? ¿Estás dispuesto a actuar con obediencia total, sin quedarte a mitad del proceso?
En Hechos 22:1-21, Pablo comparte su testimonio ante la multitud en Jerusalén. Les cuenta cómo perseguía a los cristianos, cómo Jesús se le apareció en el camino a Damasco y cómo su vida fue transformada por completo. El poder de este momento no está en argumentos teológicos, sino en una historia vivida. Su testimonio no lo hace parecer perfecto, sino restaurado.
Reflexiona: ¿Estás compartiendo tu historia con honestidad y valentía? ¿Sabes que tu pasado redimido es una herramienta poderosa en las manos de Dios?
En el Salmo 90:9-17, Moisés habla de la brevedad y fragilidad de la vida. Dice: “Nuestra vida termina con un gemido”(v. 9), pero clama: “Danos alegría en proporción a nuestro dolor pasado… que la bondad del Señor nuestro Dios esté sobre nosotros” (vv. 15 y 17).
Hoy estaremos leyendo 2 Reyes 7 y 8, Hechos 21:27-40 y el Salmo 90:1-8. En 2 Reyes 7, Eliseo hace una declaración poderosa: “Mañana a esta hora, habrá abundancia de comida en Samaria” (v. 1). Esto parecía ridículo en un contexto de hambre extrema. Pero Dios usa a cuatro leprosos —hombres marginados, sin fuerza ni reputación— para provocar un milagro. Al llegar al campamento enemigo, lo encuentran vacío; Dios había hecho huir al ejército sirio. La palabra se cumple, tal como Eliseo había profetizado.
Reflexiona: ¿Estás creyendo en la palabra de Dios aunque todo a tu alrededor diga lo contrario? ¿Puedes imaginar que Él puede usar lo más débil de tu vida para traer provisión?
En 2 Reyes 8, vemos una escena de restauración: la mujer sunamita regresa después de años de haber salido por una hambruna y le son restituidas sus tierras. También leemos acerca de cómo Dios revela a Eliseo lo que ocurrirá en el futuro, incluyendo el sufrimiento que vendría sobre Israel. Aunque hay juicio, también hay gracia, porque Dios nunca deja de cuidar a los suyos.
Reflexiona: ¿Estás confiando en que Dios puede restaurar lo que perdiste? ¿Crees que su mano sigue activa en los eventos de la historia, incluso en los momentos de crisis?
En Hechos 21:27-40, Pablo es arrestado en Jerusalén. Algunos judíos lo acusan falsamente de profanar el templo. La ciudad se alborota y quieren matarlo, pero los soldados romanos intervienen. Pablo no huye, no se queja; en cambio, pide hablar al pueblo. Su enfoque no es en su defensa, sino en su misión.
Reflexiona: ¿Estás dispuesto a mantener tu testimonio aun cuando te malinterpreten? ¿Tienes el valor de hablar de Cristo aun cuando hay oposición?
El Salmo 90:1-8, escrito por Moisés, nos recuerda cuán breve es la vida humana en comparación con la eternidad de Dios. “Setenta años son los días que nos das… y aun los más fuertes solo llegan a ochenta… y pronto desaparecen como un suspiro” (v. 10, contexto del salmo). Pero en medio de esa fragilidad, Moisés declara: “Tú, Señor, has sido nuestro refugio por todas las generaciones.”
Hoy estaremos leyendo 2 Reyes 5 y 6, Hechos 21:1-26 y el Salmo 89:48-52. En 2 Reyes 5, conocemos a Naamán, un comandante respetado, pero con lepra. Una joven esclava hebrea le sugiere buscar al profeta en Israel. Naamán llega con regalos y expectativas, pero Eliseo ni siquiera sale a recibirlo; le envía un mensaje: “Ve y lávate siete veces en el río Jordán.” Al principio se resiste, pero luego obedece, y queda limpio. Su orgullo tuvo que rendirse para recibir el milagro.
Reflexiona: ¿Hay orgullo que debes dejar para ver la sanidad de Dios en tu vida?
En 2 Reyes 6, Eliseo recupera un hacha caída en el agua, muestra a su siervo que “los que están con nosotros son más que los que están con ellos” (v. 16), y luego guía al ejército enemigo a la ciudad sin violencia. Es un capítulo lleno de lo sobrenatural: provisión, protección, visión espiritual, y paz en medio de la amenaza.
Reflexiona: ¿Estás viendo lo que Dios está haciendo a tu favor, o solo ves lo que el enemigo está planeando? ¿Necesitas que Dios abra tus ojos hoy?
En Hechos 21:1-26, Pablo continúa su viaje hacia Jerusalén, aunque recibe varias advertencias de que sufrirá allí. Aun así, declara con firmeza que está listo no solo para ser arrestado, sino también para morir por el nombre del Señor Jesús. Cuando llega, se somete a un proceso de purificación para no ser tropiezo a los creyentes judíos.
Reflexiona: ¿Tu compromiso con el llamado de Dios está por encima de tu comodidad o conveniencia? ¿Estás dispuesto a ser malinterpretado, incluso por otros creyentes, por fidelidad a la misión?
En el Salmo 89:48-52, el salmista clama por el cumplimiento de las promesas de Dios. Siente que el pueblo ha sido rechazado, que la vergüenza ha cubierto a los ungidos, y que el pacto parece olvidado. Y sin embargo, termina con una declaración de adoración: “¡Alabado sea el Señor por siempre! Amén y amén.”
Hoy estaremos leyendo 2 Reyes 3 y 4, Hechos 20:13-38 y el Salmo 89:41-47. En 2 Reyes 3, vemos una alianza inusual entre Israel, Judá y Edom contra Moab. Cuando todo parece perdido y no hay agua para los soldados ni para los animales, Josafat dice: “¿No hay aquí algún profeta del Señor?” (v. 11). Eliseo es consultado, y aunque cuestiona la fe de algunos reyes, por amor a Josafat, da palabra de victoria. Dios les dice que cavarán zanjas, y sin lluvia, el agua llega milagrosamente.
Reflexiona: ¿Estás dispuesto a cavar zanjas por fe aunque aún no veas lluvia? ¿Estás buscando dirección profética cuando enfrentas decisiones difíciles?
En 2 Reyes 4, se nos presentan cuatro milagros que muestran el poder compasivo de Dios: una viuda ve multiplicado su aceite, una mujer estéril concibe, un niño resucita, y una comida envenenada es sanada. Cada historia apunta a un Dios que interviene con detalle y amor.
Reflexiona: ¿Hay algo muerto que necesitas que Dios resucite? ¿Estás trayendo tus vasijas vacías para que Él las llene?
En Hechos 20:13-38, Pablo se despide de los ancianos de Éfeso con un discurso conmovedor. Dice: “No me eché atrás al decirles lo que necesitaban oír” (v. 20). Y también: “Ahora estoy obligado por el Espíritu a ir a Jerusalén. No sé lo que me espera allí” (v. 22). Su compromiso con el evangelio lo lleva a entregar su vida por completo, sin aferrarse a su propia comodidad.
Reflexiona: ¿Tu vida está rendida a la misión de Dios? ¿Estás dispuesto a ir donde Él te llame, aunque no sepas lo que te espera?
El Salmo 89:41-47 expresa el dolor del salmista al ver la burla, el rechazo y el aparente olvido de Dios. “¿Hasta cuándo, Señor? ¿Te esconderás para siempre?” (v. 46). Es el clamor de alguien que no entiende el porqué del sufrimiento, pero que aun en medio del quebranto sigue hablando con Dios.
Hoy estaremos leyendo 2 Reyes 1 y 2, Hechos 20:1-12 y el Salmo 89:34-40. En 2 Reyes 1, el rey Ocozías, herido, busca respuestas no en el Dios verdadero, sino en falsos dioses. Dios le responde a través de Elías con firmeza: “¿Acaso no hay Dios en Israel? ¿Por qué consultas a Baal-zebub, el dios de Ecrón?” (verso 3). Esta historia nos recuerda que Dios no tolera la idolatría ni la indiferencia espiritual.Reflexiona: ¿A dónde acudes tú cuando enfrentas incertidumbre? ¿Estás buscando a Dios primero o confiando en otras fuentes?
En 2 Reyes 2, Elías es llevado al cielo en un torbellino, y Eliseo queda como su sucesor. Antes de partir, Elías le pregunta a Eliseo: “¿Qué quieres que haga por ti antes de que sea llevado?” (verso 9). Eliseo responde: “Te ruego que me permitas heredar una doble porción de tu espíritu”. Esta escena conmueve profundamente: un líder que deja legado, y un discípulo que pide más de Dios.Reflexiona: ¿Estás invirtiendo tu vida en formar a otros? ¿Estás pidiendo con fe una doble porción del Espíritu para cumplir el propósito de Dios en tu generación?
En Hechos 20:1-12, vemos a Pablo fortaleciendo a las iglesias, compartiendo palabra, y en medio de una noche larga de enseñanza, ocurre un milagro: Eutico cae de la ventana y muere, pero Pablo lo abraza y Dios lo revive. La comunidad es fortalecida y consolada por ese acto de poder y compasión.Reflexiona: ¿Estás valorando el poder transformador de la Palabra? ¿Crees que aún en momentos de caída, Dios puede levantar lo que parecía muerto?
El Salmo 89:34-40 nos recuerda la fidelidad inviolable de Dios: “Jamás romperé mi pacto” (v. 34). Aunque más adelante se menciona que su ungido fue rechazado, la promesa permanece intacta. Aun cuando enfrentamos aparentes contradicciones, el corazón de Dios sigue siendo fiel.
Hoy estaremos leyendo 1 Reyes 21 y 22, Hechos 19:23-40 y el Salmo 89:27-33. En 1 Reyes 21, el rey Acab codicia la viña de Nabot. Aunque Nabot se niega a venderla, Jezabel maquina un plan perverso para hacerlo morir injustamente. Elías aparece con una palabra contundente de parte de Dios: “¿No fue suficiente con matar al hombre? ¿También debes robarle?” (verso 19). El juicio es inevitable. Pero cuando Acab se humilla, Dios retrasa el castigo.Reflexiona: ¿Estás usando tu poder, influencia o palabras para edificar o para manipular? ¿Reconoces que Dios es justo, pero también misericordioso cuando hay arrepentimiento?
En 1 Reyes 22, el profeta Micaías se levanta en medio de una multitud de falsos profetas y declara la verdad, aunque le cueste su libertad. El rey Acab, ignorando la advertencia, cae en batalla como Dios había anunciado. Esta historia nos enseña que podemos maquinar y planear, pero el propósito del Señor se cumple.
Reflexiona: ¿Prefieres escuchar lo que te agrada o lo que Dios realmente está diciendo? ¿Eres valiente para hablar la verdad aunque no sea popular?
En Hechos 19:23-40, un disturbio estalla en Éfeso porque la predicación de Pablo pone en peligro el negocio de los fabricantes de ídolos. Cuando el evangelio avanza, los ídolos económicos y culturales tiemblan. La ciudad se llena de confusión, pero al final, las autoridades reconocen que Pablo y sus compañeros no han hecho nada malo.
Reflexiona: ¿Estás dispuesto a incomodar al sistema por predicar la verdad? ¿Qué ídolos modernos están siendo confrontados en tu vida por el mensaje del evangelio?
El Salmo 89:27-33 nos recuerda que Dios no se olvida de su pacto, incluso cuando su pueblo lo olvida. Declara: “Aunque sus descendientes me abandonen… no retiraré de él mi amor inagotable, ni romperé mi pacto” (versos 30-33). Esta es la esperanza de los que han fallado: Dios es fiel incluso cuando nosotros no lo somos.
Hoy estaremos leyendo 1 Reyes 19 y 20, Hechos 19:1-22 y el Salmo 89:20-26. En 1 Reyes 19, después de la gran victoria en el monte Carmelo, Elías huye por temor a Jezabel. Se siente solo, derrotado, agotado. Le dice a Dios: “He tenido suficiente, Señor… ¡quítame la vida!” (versículo 4). Pero Dios no lo reprende, sino que lo alimenta, lo deja descansar, y luego lo llama con una voz suave y apacible. En esa intimidad, lo renueva y le da nueva misión.
Reflexiona: ¿Estás atravesando una temporada de cansancio o desánimo? ¿Estás escuchando el susurro suave de Dios en lugar de esperar sólo lo espectacular?
En 1 Reyes 20, vemos cómo Dios sigue obrando a favor de su pueblo, a pesar de reyes como Acab que no andaban en sus caminos. Dios concede victoria sobre el ejército sirio, mostrando que Él es Señor tanto de los montes como de los valles. Incluso cuando hay confusión política o decisiones cuestionables, Dios puede manifestar su soberanía.
Reflexiona: ¿Estás confiando en el poder de Dios más allá de las circunstancias o personas en autoridad? ¿Reconoces su mano obrando incluso en medio de decisiones humanas imperfectas?
En Hechos 19, Pablo encuentra en Éfeso a un grupo de creyentes que sólo conocían el bautismo de Juan. Les explica el mensaje completo de Jesús, son bautizados en su nombre y reciben el Espíritu Santo. Luego, durante dos años, Pablo enseña en Éfeso, y Dios hace milagros extraordinarios por medio de él.Reflexiona: ¿Estás caminando en la plenitud del Espíritu Santo o sólo en una parte del mensaje? ¿Estás dispuesto a dejarte llenar de nuevo, con fe fresca y una pasión renovada?
El Salmo 89:20-26 nos recuerda que Dios escoge, unge, sostiene y defiende a sus siervos. Dice: “Lo sostendré con mi mano; con mi brazo poderoso lo fortaleceré”. En medio del desánimo, de la oposición, o de nuevos comienzos, Dios afirma: “Mi fidelidad y mi amor lo acompañarán, y con mi poder aumentará su fuerza” (verso 24).
Hoy estaremos leyendo 1 Reyes 17 y 18, Hechos 18 y el Salmo 89:13-19. En 1 Reyes 17, el profeta Elías aparece de repente en escena con una palabra desafiante para el rey Acab: “No habrá lluvia hasta que yo lo diga”. En medio de la sequía, Dios cuida de Elías junto al arroyo y luego en casa de una viuda en Sarepta. Allí, un poco de harina y aceite son multiplicados milagrosamente, y más adelante, el hijo de la viuda es resucitado. Dios no solo confronta la idolatría, también sustenta con ternura a los que le obedecen. En 1 Reyes 18, Elías reta a los profetas de Baal en el monte Carmelo. Después de un enfrentamiento dramático, Dios responde con fuego desde el cielo y el pueblo se postra diciendo: “¡El Señor es Dios! ¡El Señor es Dios!”.
Reflexiona: ¿Estás dispuesto a confiar en Dios aún en medio de la escasez? ¿Estás del lado de los que esperan que el fuego de Dios caiga o del lado de los que confían en sus propios altares?
En Hechos 18, Pablo llega a Corinto, donde trabaja haciendo tiendas con Priscila y Aquila. Aunque enfrenta oposición, el Señor le habla en una visión: “No tengas miedo, sigue hablando y no te calles, porque yo estoy contigo, y nadie te atacará ni te hará daño, porque mucha gente de esta ciudad me pertenece” (versículos 9-10). Pablo se queda allí un año y medio, enseñando la Palabra de Dios con perseverancia. También vemos cómo Apolos comienza a predicar con pasión, siendo luego instruido por Priscila y Aquila con más profundidad.
Reflexiona: ¿Estás dispuesto a proclamar a Cristo con valentía, aun cuando hay resistencia? ¿Confías en que Dios está contigo cuando Él te llama a hablar?
El Salmo 89:13-19 nos recuerda que el brazo de Dios es fuerte y su trono está fundamentado en justicia y verdad. Dice: “Feliz el pueblo que sabe aclamarte, y que camina a la luz de tu rostro. Todo el día se alegra en tu nombre, se regocija en tu justicia” (versos 15-16). En medio de un mundo que muchas veces exalta lo falso, el pueblo de Dios es llamado a vivir a la luz de Su rostro.
Hoy estaremos leyendo 1 Reyes 15 y 16, Hechos 17:16-34 y el Salmo 89:7-12. En 1 Reyes 15, leemos sobre Asa, uno de los pocos reyes que hizo lo bueno ante los ojos del Señor. Aunque no quitó todos los lugares paganos, sí trajo reformas importantes y caminó en integridad. Pero en 1 Reyes 16, vemos cómo el resto de los reyes —Nadab, Baasa, Elá, Zimri y Acab— se hundieron en maldad y desobediencia. Acab, en especial, provocó al Señor más que todos los que reinaron antes que él.
Reflexiona: ¿Qué tipo de legado estás dejando? ¿Uno de obediencia y reverencia como Asa, o uno de rebeldía como Acab? ¿Qué decisión puedes tomar hoy que acerque tu vida al corazón de Dios?
En Hechos 17, Pablo llega a Atenas y queda profundamente conmovido al ver la ciudad llena de ídolos. Habla con judíos, filósofos y curiosos, y finalmente se levanta en el Areópago y proclama: “El Dios que hizo el mundo y todo lo que hay en él, es Señor del cielo y de la tierra. No vive en templos hechos por hombres” (versículo 24). Les habla de un Dios cercano, que no está lejos de ninguno, y concluye con un llamado al arrepentimiento.
Reflexiona: ¿Estás adorando al Dios verdadero o algo más ha ocupado Su lugar en tu corazón? ¿Hay algún “ídolo moderno” —como el éxito, la imagen, el dinero o el control— que debas derribar?
El Salmo 89:7-12 nos eleva a una perspectiva de adoración pura. Dice: “Tú eres poderoso, oh Señor; tu fidelidad te rodea. Dominas la orgullosa arrogancia del mar; cuando se levantan sus olas, tú las apaciguas” (versos 8-9). Dios no solo es el Creador, también es el que controla lo incontrolable. Él gobierna sobre todo con fidelidad y fuerza.
Ho1 Reyes 13 y 14, Hechos 17:1-15 y el Salmo 89:1-6. En 1 Reyes 13, Dios envía a un profeta a advertir al rey Jeroboam por su idolatría. El profeta obedece parcialmente: entrega el mensaje, pero después desobedece las instrucciones de Dios al aceptar comida y hospitalidad de otro profeta que lo engaña. Como resultado, muere. Esto nos recuerda que no basta con comenzar bien; obedecer a Dios completamente es vital. En 1 Reyes 14, Jeroboam busca una palabra de parte de Dios, pero sin arrepentimiento. Dios le revela que su reinado terminará por haber apartado a Israel con ídolos.
Reflexiona: ¿Estás obedeciendo a Dios por completo o solo cuando te resulta conveniente? ¿Hay áreas donde tu obediencia necesita ser más radical?
En Hechos 17, Pablo y Silas predican en Tesalónica, donde algunos creen, pero otros causan disturbios. Luego viajan a Berea, donde se encuentra un contraste poderoso: “Estos de Berea tenían una mentalidad más abierta que los de Tesalónica, y escucharon con entusiasmo el mensaje. Día tras día examinaban las Escrituras para ver si Pablo y Silas enseñaban la verdad” (versículo 11, NTV). Esta actitud de apertura y verificación bíblica es un ejemplo para todos nosotros.
Reflexiona: ¿Recibes la Palabra con disposición y la verificas en la Escritura? ¿Eres como los de Berea, con un corazón humilde y hambriento por la verdad?
En el Salmo 89, el salmista declara: “Cantaré por siempre del amor fiel del Señor; a todas las generaciones proclamaré tu fidelidad” (versículo 1, NTV). En medio de un mundo cambiante e inestable, hay una verdad que permanece: el amor fiel de Dios. Él cumple lo que promete, y su fidelidad alcanza a cada generación.
From the publisher's feed

375 Listeners

169 Listeners

17 Listeners