En este episodio, los hosts se meten hasta la cocina—literalmente—para compartir sus historias más reales y caóticas sobre los problemas familiares que solo las familias latinas entienden. Desde los pleitos silenciosos que empiezan con un “¿y esa cara?” hasta las guerras abiertas por quién se queda con la casa en el testamento, aquí no se salva nadie.
Entre risas, verdades incómodas y confesiones peligrosas, los hosts revelan cómo es sobrevivir a una familia grande, ruidosa y opinóloga —y cómo estos conflictos afectan al matrimonio, a los hijos, y hasta al perro de la casa.
Un episodio honesto, polémico y 100% latino… porque en nuestras familias, la novela nunca se acaba.