“La vida en familia es nuestra primera escuela para el aprendizaje emocional” (Daniel Goleman)
Conseguir ser personas emocionalmente equilibradas es un largo viaje que dura toda la vida, cuyos resultados iremos disfrutando a lo largo del camino.
Todos los padres, en algún momento de la vida, de forma consciente o no, imaginan cómo serán sus hijos de mayores o cómo les gustaría que fuesen. Se preocupan para que su relación con ellos sea lo más equilibrada y armoniosa posible, desean su bienestar personal y social, que sean capaces de tolerar la frustración, que consigan un adecuado desarrollo de su autoestima y que alcancen su felicidad. Pero, en ocasiones, la escasez de estrategias o falta de tiempo ponen a prueba sus decisiones.