A medida que fui creciendo de niña a mujer, comencé a ser consciente del gran sacrificio que hacían mis padres para que tuviese una vida mejor.
Llevo muchos años de mi vida dedicados al cuidado de la mujer, y tratando las resonancias familiares fui consciente de que nada surge por casualidad si no más bien por causalidad.
Son muchas las mujeres que como mi madre han echo de su vida un camino dedicado al cuidado y la protección de los suyos y que se han dejado ellas en el último lugar.
Pero como en las pelis, la vida no siempre ha sido fácil, aunque con la fuerza que las caracteriza han sabido adaptarse y vivir momentos felices donde el valor familiar ocupa el centro.
Recuerdos que marcaron sus vidas y en paralelo enseñanzas que perduran en nuestros corazones.