Querido ministro, incluso vecino en las páginas de La Vanguardia, aquí un lector. Y hasta admirador, por la cantidad de sabiduría que hay en su cabeza. Por eso me alegró ver que sigue vivo, aunque últimamente solo le faltaba aparecer en los obituarios. Es que la prensa, don Manuel, tiene la manía de contar los días de silencio y ausencia de los ministros. Es que los padres necesitábamos y necesitamos que usted nos dijera qué van a hacer nuestros hijos este curso, que viene de virus, mascarillas y distancia social.