Hace algunos ayeres un chavo llamado Moisés liberó al llamado pueblo favorito de Dios de los egipcios, un tramite que incluyó plagas, salpullido, fuego, vacas muertas, agua locas sabor sangre y un genocidio de primogénitos, que aunque no lo creamos tiene su explicación científica. El Onceavo Mandamiento regresa para terminar esta epopeya de incoherencias llamada el Antiguo Testamento.