Luego de varios meses de suspenso en ir por la relección o nombrar una sucesora; Néstor Kirchner finalmente eligió a su esposa, Cristina Fernández, para continuar el proyecto político que se había iniciado en 2003 y revalidado en 2005. Se inaugura así, la era Cristina, en la que hoy, de alguna manera, todavía está inmersa la política nacional.