Nótese que el niño Jesús aparece como un niño corriente, de hecho, en la carta a los hebreos el autor sagrado escribe que: “debió hacerse semejante a sus hermanos en todo”. Jesús, por tanto, asume plenamente la condición humana al nacer en una familia aparentemente similar a las demás. San Pablo, en la carta a los Gálatas escribe: “Dios envió a su Hijo, nacido de mujer” (Gal 4, 4).