Rosi Rivero, colaboradora y especialista en política canaria del programa El Remate de La Diez Capital Radio, protagoniza una entrevista marcada por la crítica social y el desencanto con la situación actual de las islas. La conversación comienza con una reflexión sobre el refrán popular del día trece y deriva hacia temas de mayor calado social y político.
El primer tema que aborda la entrevista es la reciente visita de la Virgen de Candelaria a Santa Cruz y La Laguna. Tanto Rosi como el presentador Miguel Ángel González Suárez expresan su malestar con lo que consideran un espectáculo lleno de hipocresía. Ambos se declaran creyentes y visitantes habituales del santuario de Candelaria, donde acuden a dar gracias a la Virgen con sinceridad y devoción personal. Rosi explica que anteriormente visitaba el santuario semanalmente, aunque ahora lo hace con menor frecuencia.
La crítica se centra en la presencia en el acto de políticos y personas públicas que habitualmente se manifiestan como no creyentes, ateos o no católicos, pero que acuden a estos eventos religiosos para aparecer en fotografías y dar una imagen pública favorable. Ambos consideran esta actitud como una falta de respeto tanto hacia la Virgen como hacia los verdaderos creyentes que asisten con fe genuina. Rosi califica estas escenas como manifestaciones de "alta hipocresía" y rechaza participar en lo que denomina "el paripé" o comedia montada para beneficio personal de ciertos personajes públicos.
La conversación refleja un progresivo desencanto de Rosi Rivero con la vida pública. Ella misma reconoce haberse vuelto extremadamente selectiva con los eventos a los que asiste, rechazando participar o aplaudir comedias que solo buscan el éxito personal de algunos políticos que, según su criterio, no están cumpliendo con sus responsabilidades. Admite que después de haber participado mucho en la vida social y política, y tras haber observado la transformación negativa de todo, siente un creciente rechazo hacia estos espacios, aunque aclara que no se ha vuelto antisocial, sino simplemente más crítica y selectiva.
El programa introduce entonces datos alarmantes sobre el sinhogarismo en Canarias. Según información de Cáritas, en Tenerife hay actualmente dos mil ochocientas treinta y ocho personas viviendo en la calle, lo que representa un aumento del veintitrés por ciento respecto a hace cinco años. Haciendo una extrapolación, el presentador calcula que en todo el archipiélago podría haber cerca de siete mil personas sin hogar, considerando cifras similares en Gran Canaria y menores en las demás islas.
Rosi introduce entonces un caso concreto y dramático que acababa de recibir apenas quince minutos antes del programa. Se trata de Francisco, una persona sin hogar en Santa Cruz que padece problemas mentales. El caso resulta especialmente preocupante porque la Fiscalía ha rechazado una petición de ingreso involuntario presentada por el hospital o servicios sociales para atenderlo, a pesar de su evidente deterioro. Rosi reconoce la complejidad legal que rodea las enfermedades mentales y los ingresos involuntarios, pero subraya que la situación es lamentable.
La conversación conecta este caso con datos más amplios sobre salud mental en Canarias. El presentador recuerda que recientemente se celebró el Día Mundial de la Salud Mental y que los datos oficiales sitúan a Canarias por encima de la media nacional española en enfermedades mentales, convirtiéndose en "los reyes de las enfermedades mentales". Rosi responde con cierta ironía que no le extraña, dado todo lo que está pasando en las islas, sugiriendo que la situación social y política actual es suficiente para "volver loco" a cualquiera.
Ambos expresan su respeto absoluto hacia las personas que sufren enfermedades mentales o cualquier otro tipo de problema de salud. Sin embargo, Rosi destaca que lo que se está viendo en las calles últimamente es lamentable, mencionando que hay personas en avanzado estado de deterioro a todos los niveles, incluyendo casos de personas que se despojan de la ropa en la vía pública.
El tono general de la entrevista es de profunda preocupación y frustración ante el deterioro social de Canarias, combinando la crítica a la hipocresía política con la denuncia de problemas sociales graves como el sinhogarismo y las enfermedades mentales, todo ello enmarcado en lo que el título sugiere: una "mejoría a peor", es decir, una situación que empeora progresivamente a pesar de los discursos oficiales de mejora.