¿Te acordás de las tardes enteras jugando en la vereda hasta que se hacía de noche? En este episodio de La Divina Noche, Dante Gebel nos invita a hacer un viaje nostálgico en el tiempo hacia el universo de nuestra infancia, una época donde la felicidad no dependía de una pantalla o un joystick, sino de las rodillas raspadas, el potrero y la imaginación.
Dante nos plantea una profunda reflexión final: No dejamos de jugar porque nos volvemos viejos; nos volvemos viejos porque dejamos de jugar. ¿Qué pasaría si nos permitimos volver a ser chicos, aunque sea por un instante, y empezamos a jugar otra vez?
- Este episodio corresponde a una emisión pública del programa La Divina Noche.
Escucha con calma. No hace falta entender todo, solo estar presente.
Este espacio existe como una pausa, un momento para escuchar y reflexionar antes de finalizar el día