La noche del 9 de agosto de 1809, un grupo de políticos, militares e intelectuales se reunió en una casa de Quito con una idea bastante peligrosa: cambiar el gobierno de la Real Audiencia.
Cuando algunos comenzaron a dudar, la dueña de aquella casa decidió que la revolución no se iba a cancelar por falta de valentía.
Su nombre era Manuela Cañizares.
En este episodio viajamos al contexto que produjo el 10 de agosto de 1809: Napoleón dejando a España sin rey, conspiraciones navideñas, documentos misteriosamente desaparecidos, una Junta que gobernaba “en nombre de Fernando VII” mientras removía a sus funcionarios y, por supuesto, la célebre intervención de Manuela cuando los futuros próceres empezaron a preguntarse si aquello realmente era buena idea.
También conocemos a la mujer detrás del mito: una quiteña independiente, propietaria, emprendedora y anfitriona de tertulias políticas en una sociedad que prácticamente no concebía a las mujeres participando del poder.
Y sí, finalmente resolveremos algo importante:
Manuela Cañizares y Manuela Sáenz NO son la misma persona. 😂
Porque el 10 de agosto no fue el final de la independencia ecuatoriana. Fue uno de sus comienzos.