Tenía muchas ganas de hablar con Dani Leiva de su historia desde que, de pequeño, su hermana le ayudó a presentarse a un concurso de cantantes a escondidas de su madre. Un viaje precioso desde su tranquilidad de hacerlo todo de corazón. Hablar con Dani es tan fácil como enamorarse de su traducción al catalán de su canción Gran Vía (Rutines preferides) y viajar en el tiempo para entender el por qué de sus ganas de cuidar y hacer sentir bien a toda persona que tiene cerca. Lo habíamos hablado casi todo, pero hacerlo delante de dos micros en un ventanal que mira a una calle tan especial para él ha sido un momento tan mágico como su forma de ver la vida. Dani prefiere pasear sin prisa, aferrándose a los suyos, a su forma de entender la música como una herramienta de enviar mensajes a quienes lo necesitan. Y ahora, también a él mismo. Confieso que ha sido una de las entrevistas más bonitas que me ha regalado este podcast. Y que me fui, como cada vez que nos vemos, reconciliándome con Madrid por encontrarme con gente como él.