¡Hola viajeros!
Dedico este espacio a quienes, sin decir una palabra, nos salvan todos los días. Inspirada por la canción de Río Roma, les presento a los verdaderos dueños de mi casa: Louis, Maru, Milo y Gojo.
En este episodio, les comparto cómo mis gatitos se convirtieron en mi soporte vital; cómo el simple hecho de tener que alimentarlos y cuidarlos me obligó a levantarme en los días más oscuros, la historia de Gojito, quien llegó como una señal de esperanza para un matrimonio que, aunque yo no lo sabía, ya enfrentaba su recta final.
Bueno, y reconocer que ellos también sintieron la ausencia y el vacío, adaptándose junto a mí a una nueva realidad llena de pelos y ronroneos sanadores.
Mis gatos son mi familia; son esos ángeles que me leen, me acompañan sin juzgar y me recuerdan que no estamos solos.
Ojalá me cuenten sobre sus compañeros de vida, esos que les ayudan a que su llama siga encendida.