Jesús zanja cualquier atisbo de que el populismo se adueñe del camino que ha de recorrer un verdadero cristiano: estuchar y guardar la Palabra de Dios.
Nada de alabanzas vacías y dirigidas a quien no sea Dios, nada de procesiones, nada de festividades o comidas que no conducen a nada si no obedeces los mandatos de Dios.