La Justicia federal de Chaco sentenció, en un fallo histórico, que la masacre de Napalpí fue un “crimen de lesa humanidad” vinculado al “genocidio de los pueblos originarios”. Se trata de una matanza de entre 400 y 500 integrantes de las etnias Qom y Moqoit, perpetrada por policías de territorios nacionales, gendarmes y civiles armados, que ayudados por logística aérea irrumpieron con una balacera en la zona de El Aguará el 19 de julio de 1924, en momentos en que se registraba una protesta contra las malas condiciones laborales.