Vuelo a merced del viento, de un lado para otro, me tambaleo como la pavesa enferma de algún cigarrillo. Me enciendo con el rayo de una vil tormenta, la lluvia no me moja ni me despierta, la luna me hace un guiño de muy mala manera y me dice: “Tenias que haber tenido los pies más sujetos a la tierra.
Yo siento Señores, que ustedes me escuchan… Que están cada noche tras de ese transistor arcaico quizás, que guardapolvo en un diván enterrado, o en un aparato de ultima tecnología, de esos, que algunos todavía no acertamos a utilizar correctamente.