Si me quedo aquí, ¿me caerá un título a la cabeza, como a Newton la manzana?
Antes de publicar el libro es conveniente hacernos una pregunta
¿Tenemos ya el título? ¿Es adecuado? ¿Qué hay que tener en cuenta para poner un buen título? ¿Si esperamos, nos caerá a la cabeza como a Newton la manzana?
Muchos autores encuentran una gran dificultad al momento de poner un título a su obra.
Además, el título junto con la portada y la sinopsis es uno de los elementos principales del diseño de un libro. Es muy importante porque será una de las palabras claves en los buscadores y los lectores tienen que recordarlo fácilmente.
¿Cómo se llamaba ese libro?
Para encontrar el título perfecto, no existe una fórmula mágica, pero hoy en La Palabra Errante, a partir de un juego y con la ayuda de algunas autoras, reflexionaremos e intentaremos sacar algunas conclusiones y consejos para obtener el título ideal. Ya sea para un cuento, una antología, una novela o un libro de no ficción.
A veces, mientras escribimos, tenemos pensado un título para nuestro proyecto y cuando estamos a punto de publicar, empezamos a dudar de si el título que al principio nos parecía tan genial sea el adecuado. O incluso puede que sea la misma editorial quien quiera que lo cambiemos.
¡Que no panda el cúnico! A lo mejor, ese título que nos parecía tan maravilloso ya existe o no encaja bien con el género que estamos tocando.
La literatura universal está llena de títulos que no son los que pretendía el autor por motivos muy diferentes.
La Divina Comedia de Dante originalmente se llamaba Commedia que era lo que antes designaba las obras que terminaban bien, con final feliz. En oposición al concepto clásico de Tragedia. Fue Giovanni Boccaccio, autor del Decameron quien le cambió el nombre y añadió “Divina” en el título para que quedara claro el valor cristiano de la obra.
Otro libro que también cambió fue El precio de la sal, firmado con el seudónimo Claire Morgan, Patricia Highsmith se atrevió a contar una historia de amor entre dos mujeres durante los años cincuenta en una América que perseguía y condenaba la homosexualidad. Fue en 1989 que dejó el seudónimo y le cambió el título por Carol.
También la novela de George Orwell de ciencia ficción social se llamaba El último hombre en Europa y cambió su nombre a 1984 puramente por cuestiones de márquetin, así también podía venderse en Estados Unidos.
Detrás de un título, hay mucha reflexión. Precisamente esto es lo que haremos hoy. Analizaremos unos cuantos títulos, los agruparemos para ver si hay un común denominador que nos puede ayudar con el título perfecto si este existe.
No me estoy escondiendo. Estoy pensando un título.
Primero jugaremos un poco. ¿Las componentes de La Palabra Errante serán capaces de adivinar a qué género pertenecen los títulos que la mente criminal de Montse les ha preparado?
Autoras como Alicia Pérez Gil, Pilar N Colorado, Cristina Grela, Izaskun Albéniz, Ana Cepeda, Adela Brac y Ma Carmen M. Galindo nos contarán sus experiencias a la hora de poner títulos a sus libros.
Aquí tienes los enlaces a algunos de sus libros.
Escribir desde los cimientos, de Alicia Pérez Gil
Barro, de Alicia Pérez Gil
La casa de Mar, de Pilar N Colorado
No te buscaba a tí, de Pilar N Colorado
Escribir desde las entrañas, de Pilar N Colorado
Tú no sabes quién soy yo, de Cristina Grela
La madre de todas las ciencias, de Cristina Grela
Do (Pentagrama Criminal nº1), de Izaskun Albéniz
De códigos y muerte, de Ana Cepeda
Hadas errantes, de Adella Brac
Trazos y pliegues, de Mª Carmen Galindo
Y aunque parezca que consejos vendemos, pero para nosotras no tenemos, que cada una saque sus conclusiones que esperamos que sean útiles y si no, habremos pasado un buen rato hablando de lo que nos gusta, los libros.
Si quieres saberlo, no te puedes perder el programa.
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