No hay duda de que es grande el misterio de nuestra fe: Él se manifestó como hombre; fue vindicado por el Espíritu,
visto por los ángeles, proclamado entre las naciones, creído en el mundo, recibido en la gloria. I Tm 3:16 (La fe se crea en nosotros cuando se nos presenta claramente la persona y la obra de Cristo a nuestro favor).