Vivimos en una época de ruido, prisa y distracción constante. Nuestra mente salta de una preocupación a otra, intentando resolverlo todo al mismo tiempo.
Pero Pedro nos recuerda algo diferente: mantener la mente despejada, perseverar en oración, amar profundamente, servir a los demás y usar los dones que Dios nos ha dado para su gloria.
Cuando Dios ordena nuestro interior, también transforma nuestra manera de vivir hacia los demás.
Este domingo seguimos nuestra serie en 1 Pedro, Fieles en el Exilio, aprendiendo cómo vivir con claridad en un mundo confundido y cómo reflejar el reino al que realmente pertenecemos.