Muchas de nuestras decisiones no nacen de la sabiduría…
nacen de la impaciencia.
Cuando dejamos de esperar en Dios, empezamos a buscar fuera lo que solo Él puede dar.
Y cambiamos nuestra herencia por cosas que no permanecen.
Pero la Escritura nos recuerda algo clave:
nuestra herencia no es primero un “qué”, es un Quién: Cristo.
En esta enseñanza, dentro de la serie de 1 Pedro, aprendemos a discernir entre la herencia del mundo y la que Dios ha guardado para nosotros.
👉 Escúchalo y responde:
¿Estoy esperando en Cristo… o adelantándome a Él?