Empezar un nuevo año trae ilusión, pero también cansancio y frustración. Propósitos que se repiten y la sensación de que nunca es suficiente.Con esta predicación iniciamos una nueva serie y una palabra para todo el año: Fieles.Desde Lamentaciones 3 recordamos una verdad esencial: nuestra fidelidad no empieza en lo que hacemos, sino en quién es Dios. Su fidelidad no depende de las circunstancias, las emociones ni del tiempo. Incluso cuando fallamos, Él permanece fiel.Este mensaje no te empuja a hacer más, sino a parar, recordar y volver a confiar. Antes de preguntarnos cómo ser fieles, aprendamos a contemplar su fidelidad.