En esa reserva de anuncios que han marcado las vidas de toda su generación seguramente se encuentre este de Phosquitos que se vio por España allá por mediados de los años 90. Se trata de un pastelito enrollado que se hace amigo de unos niños, que dice ser su amigo de verdad. Los niños, pobres, no sé como no salieron corriendo al ver al Phosquitos andando por la mesa con extremidades y gorra. Aunque para mi la peor parte del anuncio es cuando saca de su parte trasera un dedo lleno de supuesto chocolate y se lo come muy feliz. Sinceramente, la impresión, digámoslo claro, es que se ha metido el índice en el culo y se lo ha chupado. Todo aquel que vio este anuncio en su momento lo pensó, no lo niegen.