Un proyecto de programa que no tiene desperdicio es el de Granadinos y Granadinas y viceversa. Usan a menores de edad con una berborrea que ya la querrían muchos políticos en sus mítines. Los valores humanos, secretos e intrigas vividas por presentadora, público y protagonistas te hacen llegar al orgasmo. ¡Escuchen, escuchen!