Menos mal que siempre tendremos a las abuelas. Dejamos a Don Limpio en su último anuncio con la historia de su vida. De niño ya era calvo y con el pelo de las cejas blanco porque se pasaba el día de rodillas limpiando con productos químicos el suelo de su casa. De seguida sus padres lo endiñaron en una avioneta y se fue a recorrer mundo con una mochila para seguir con su trastorno obsesivo compulsivo de la limpieza. Buena planta pero solitario y sin novia. Aquí hay algo raro... Y por fin conocemos a su abuela.
La señora como mínimo, por lo que vemos en el anuncio, no le hacía limpiar su suelo a su nieto. El niño solo tenía que aguantarle los troncos que ella reventaba a hachazos. Supongo que pasaron los años y en eso que Don Limpio, en esos viajes filantrópicos y altruistas se presenta ya de mayor en casa de su abuela para vengarse. La vieja se pone muy contenta pero atención. ¿Qué regalo le lleva su nieto? ¿Flores? No. ¿Dulces? No... Le lleva un gel limpiador concentrado. Un mensaje subliminal como el siguiente "Vieja, hace siglos que no nos vemos pero menos mal que he venido yo ya sabiendo que iba a estar esto hecho una porquería". Efectivamente, se trata de la obsesión por la limpieza de este enfermo que no tiene nada mejor que hacer en la vida.