Quiero comenzar esta serie de podcast sobre los crímenes del comunismo, aclarando que estos relatos fueron adaptados a partir del libro titulado: Historia criminal del comunismo, del periodista español, Fernando Díaz Villanueva. Fernando, un podcaster al que sigo desde hace varios años, se encargó de recopilar e investigar estos casos y yo únicamente los he adaptado para versión radiofónica. Los animo a comprarse el libro donde se cuenta con más detalle cada historia. Lo segundo es que quiero advertirles que mi pronunciación del ruso es mala, pero hice mi mejor esfuerzo.
Estas son las tres vidas de Pavlik Morozov.
El la fría mañana del cuatro de septiembre de 1932, aparecieron en un bosque cerca de una pequeña aldea rusa llamada Gerasimovka, los cadáveres de dos niños. Sus nombres eran Fiodor de nueve años y Pavel de 13 años. Eran hermanos e hijos de un campesino de la zona llamado Trofim Morozov.
El pequeño Pavel formaba parte de la Juventud Comunista y poco antes de que se encontrara su cuerpo junto al de su hermano, su padre, Trofim había tenido problemas con la Policía, ya que Pavel había denunciado a su propio papá por “actividades contrarrevolucionarias”.
Este campesino, al igual que miles de trabajadores del campo, estaban en contra de la toma a la fuerza de sus tierras por parte del régimen comunista. Además, Trofim Morozov se había dedicado a falsificar documentos para entregárselos a los enemigos del Estado. El resultado fue un arresto y un juicio sumario condenándolo a diez años de trabajos forzados en un gulag, o sea un campo de concentración, donde seguramente moriría antes de cumplir dicha condena.