Al recibir la noticia de que su examen de Covid-19 había dado positivo Ossiel Herrera lloró. Llamó a varios de sus amigos para darles la mala noticia. Trataron de tranquilizarlo y darle ánimo, pero tenía mucho miedo.
Ossiel Herrera entró a Nicaragua el 12 de marzo de 2020en el vuelo 826 de Copa Airlines. Venía de Colombia y había hecho escala en el aeropuerto internacional Tocumen de Panamá. Así lo confirmó una fuente consultada del aeropuerto Internacional Augusto C. Sandino y también familiares y amigos cercanos del estilista.
Pero el régimen de Daniel Ortega dijo que viajó a Colombia el 15 de marzo y regresó el día siguiente.
El vuelo entró de noche. Ossiel se sentía cansado por lo que solo pasó llevando una computadora por su salón de belleza y se dirigió a su casa. Pasaron un par de días y el cansancio no se iba, quiso aprovechar unas citas médicas que tenía para hablar con el médico, y tras realizarle varios exámenes en una clínica privada le dijeron que tenía un virus que supuestamente le estaba afectando el corazón.
La última vez que Abel Herrera vio a su hermano con vida fue el 19 de marzo. Lo recuerda trabajando en su computadora y haciendo llamadas, luego le Ossiel le dijo que iría al médico.
Al día siguiente Abel acompañó a Ossiel para buscar un especialista en el hospital militar pero no lo encontraron. Entonces fueron donde un cardiólogo, que al ver los síntomas lo mandó inmediatamente a hacerse unas placas en las que se vio que tenía una fuerte neumonía.
Inmediatamente Ossiel llamó al médico que siempre lo había atendido y este decidió dejarlo internado en el Hospital Vivian Pelllas. Llamaron al Ministerio de Salud para que le realizara pruebas para descartar que tenía Covid-19, pero el resultado salió positivo.
Desde el 12 de marzo de 2020 que aterrizó en Nicaragua hasta el 20 de marzo que la vicepresidenta Rosario Murillo anunció que había un segundo paciente de Covid-19 en Nicaragua, a Ossiel Herrera lo vieron al menos tres médicos. Lo medicaron para la inflamación en una arteria del corazón y lo mandaron de reposo a su casa.
Abel Herrera asegura que hubo negligencia médica en el caso de su hermano y que de actuar de manera más rápida y eficaz quizás uno de los estilistas más reconocidos de Nicaragua todavía estaría vivo.