Hoy tenemos el caso más loco hasta ahora: Juan llama desde Alicante para auto-denunciarse.
Tiene llaves de su vecina Angustias, una señora misteriosa con vibras de “agente secreto”, y está convencido de que ella entra en su casa y le cotillea todo. Un día, por calentón y por venganza, entra él en la de ella… y ahí empieza la película.
Encuentra un ánfora con pinta de valer un dineral, se mete en un lío de subastas/mercado negro y cuando Angustias vuelve, no quiere dinero: quiere SU pieza. Juan está destrozado, no duerme y pide una cosa: que le sentenciemos.
Además: mini-denuncia a los que aparcan en plazas de “familias” sin serlo.
¿Culpable o inocente? Veredicto en La Sentencia.