Todo pasa, así es y así será. Navegando el cáncer a mis 29 años.
Este episodio nace desde un lugar muy íntimo. Federico Arango no es solo un invitado en este podcast. Es el hermano de una de mis mejores amigas, María Camila Arango. Y cuando nos enteramos de su diagnóstico, la sensación fue inmediata y profunda: esto no le estaba pasando a alguien lejano, le estaba pasando a alguien de la familia. Porque así ha sido siempre. Los Arango han sido y seguirán siendo familia.
Escuchar la palabra cáncer nunca es fácil. Pero cuando aparece tan cerca, cuando llega a los 29 años, el golpe se siente distinto. Te sacude. Te obliga a parar. A mirar la vida desde otro lugar.
Federico es atleta de triatlón. Disciplina, constancia, cuerpo fuerte, mente enfocada. Un crack en todo el sentido de la palabra. Y hoy está enfrentando el cáncer por segunda vez. La primera fue cuando tenía apenas 7 años. Dos momentos completamente distintos de la vida, pero una misma batalla que, una vez más, decide afrontar con una actitud que desarma y que inspira.
Lo más impresionante de Fede no es solo lo que está viviendo, sino cómo lo está viviendo. Su positivismo no es negación. Es convicción. Es una certeza profunda de que va a salir de esta. Y yo también lo sé. La forma en la que le habla a su cuerpo, la manera en la que enfrenta los días difíciles, la tranquilidad con la que acepta el proceso, todo eso es una lección constante.
Esta conversación me hizo pensar mucho. Sobre la vida. Sobre lo frágiles que somos y, al mismo tiempo, sobre lo fuertes que podemos llegar a ser. Sobre la importancia de cuidarnos físicamente, sí, pero sobre todo mentalmente. Sobre cómo la cabeza puede convertirse en nuestro mayor aliado o en nuestro peor enemigo.
Hablamos de miedo. De incertidumbre. De cansancio. Pero también de fe, de disciplina, de entorno, de amor y de esperanza. De entender que no todo está bajo nuestro control, pero que la actitud con la que enfrentamos lo que nos pasa sí lo está.
Federico es un ejemplo para todos los que hemos atravesado momentos difíciles. Y no solo hablo de enfermedad. Hablo de rupturas, de fracasos, de duelos, de momentos en los que sentimos que no podemos más. Su historia te pone frente al espejo y te recuerda cuántas veces nos quejamos por bobadas, cuántas veces creemos que no vamos a poder, cuando en realidad sí podemos.
Este episodio no es solo para escucharlo. Es para sentirlo. Para cuestionarnos. Para volver a creer. Porque si algo deja claro esta conversación es que la fuerza no siempre viene del cuerpo. Muchas veces nace en la cabeza. Y cuando la mente se mantiene firme, incluso en medio del miedo, todo se vuelve posible.
Todo pasa. Así es. Y así será.
Sí se puede.
Y Federico es la prueba viva de eso.