No podemos hablar de crisis o incertidumbres, pero si de cierta desazón con respecto a algunas situaciones que los puertos están viviendo y, de forma especial, con el futuro a corto y medio plazo. Huelgas, terminales que no funcionan, personal que no es suficiente, enseñanzas que no llegan, maquinaria obsoleta y administraciones que se hacen la puñeta. Si a esto añadimos aspectos externos, pero que se relacionan con los puertos... Apaga y vámonos.