Aquellas personas que durante su crianza tuvieron la vivencia de que el esfuerzo no genera ningún logro, de adultos creerán que “da igual lo que uno haga, no importa los esfuerzos o cuantas veces intente algo, la adversidad no se puede modificar”. Las personas que fueron criados por padres derrotistas y pesimistas, escuchando expresiones del tipo “este mundo es un asco, todos los jefes explotan, no te puedes fiar de nadie” tienen más posibilidades de desarrollar una visión pesimista de la vida. Igualmente padres desmotivadores, frustradores o criticones que limitan la creatividad y desarrollo de los hijos contribuirán a desarrollar una personalidad adulta insegura y negativa.