Así como la tierra se purifica y limpia por medio de las tormentas, huracanes, terromotos, etc. Nosotros también necesitamos limpiarnos. Podemos tomar en cuenta el método que tiene nuestro Dios en su palabra, y que Jesús lo confirma mediante sus enseñanzas. Necesitamos un corazón puro, para seguir creciendo y mejorando en todo lo que hacemos.