En estos días que se conmemora la Pascua, buscamos que el sacrificio de Cristo sea valorado adecuadamente. Que la muerte de nuestro cordero cumpla su propósito en nosotros, porque Él nos enseña a vivir alejados del pecado, para que lo echemos fuera de nuestras vidas. Para eso hay que dedicarle el tiempo necesario y que sea Dios el que nos muestre cómo ofrecerle ahora nuestro sacrificio en agradecimiento por tan valioso regalo, de entregar a su Hijo en Vida por nosotros.