PrestoLeyendas de América En los inmensos bosques del norte de América, donde el invierno parece no terminar nunca, los pueblos algónquinos hablan del Buendigo. Dicen que fue un ser humano que permitió que la avaricia devorara su corazón hasta convertirse en una criatura condenada a una hombre eterna. Cuanto más comía, más crecía su necesidad, sin llegar jamás a sentirse saciado. Por eso, el huéndigo no solo era un monstruo del bosque, sino una advertencia. Quien olvida la compasión y solo piensa en sí mismo puede perder aquello que lo hace humano. En las noches de nieve, cuando el viento silva entre los pinos, todavía hay quien evita pronunciar su nombre, por si aún sigue escuchando.