La poética de Víctor Manuel por Charlie Chagepeté 12. La muerte Sorprende descubrir que, pese a su presencia constante, la muerte rara vez resulta terrorífica. Está ahí, como una vecina antigua, como alguien que llama de vez en cuando. A veces espera, a veces sonríe, a veces enamora. A veces se sienta a conversar, no suele aparecer como castigo ni como espectáculo. Es una presencia cotidiana, la cotidiana, que termina humanizándose. Quizá por eso sus poemas no producen horror, producen represión. La muerte deja de ser un punto final, se convierte en un interlocutor. Las manos Hay un símbolo mucho más discreto, pero aparece una y otra vez, las manos.