Israel tenía la tarea de reconstruir el templo. Encontró oposición y decidió esperar. Catorce años después seguía esperando, mientras vivía en casas artesonadas.
En Hageo 1:1-9 Dios confronta esa espera con una imagen que golpea directo: siembran mucho y cosechan poco, comen y no se sacian, y el salario se les va como en un saco roto. Dios lo llama la consecuencia de un orden de prioridades invertido — no un accidente, no mala suerte.
Así abre la nueva serie Saco roto en el caos, con una pregunta que cada quien puede responder en su propia agenda y su propio presupuesto: ¿qué lugar ocupa Dios cuando decides qué es urgente esta semana?