En este capítulo, Moisés recuerda a Israel que fue elegido por amor y fidelidad de YHVW, no por ser el pueblo más grande. Les ordena no adoptar las costumbres de las naciones paganas y promete que, si obedecen su pacto, recibirán bendición, protección, salud, prosperidad y victoria sobre sus enemigos. Un llamado a vivir en santidad y confiar plenamente en la fidelidad de Dios.