Ananías y Safira mienten sobre una ofrenda, aparentando darlo todo.
Pero Pedro revela la verdad: No mintieron a los hombres… sino a Dios
Ambos caen muertos, mostrando que Dios toma en serio la integridad.
Luego, los apóstoles continúan haciendo milagros: Sanidades. Liberaciones y Multitudes creyendo.
Son arrestados otra vez, pero: Un ángel los libera de la cárcel y les ordena seguir predicando
Las autoridades los vuelven a detener y quieren castigarlos, pero aparece:
Gamaliel
Quien da un consejo sabio: Si esto es de hombres se destruirá pero Si es de Dios no podrán detenerlo. Y todavía hoy sigue.
Los apóstoles son azotados y Se les prohíbe predicar. Pero ellos responden: Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres.
En lugar de rendirse: Se gozan por sufrir por el Nombre Y siguen predicando todos los días.
Dios ve el corazón, no la apariencia. Nadie puede detener lo que Él levanta
Y La obediencia a Dios está por encima de todo. Así que, morir por Cristo es ganancia, seguimos predicando en Nombre del Hijo Unigénito de Nuestro Creador YHHW Jesús el Cristo. El que vive y ha de volver.