Queridos hermanos y hermanas, hoy celebramos la Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús. En un mundo herido, las lecturas de este día no son un llamado al sentimentalismo pasivo, sino una confrontación directa contra el peor cáncer que destruye a nuestras familias, barrios y comunidades: el odio, los resentimientos y las enemistades entre prójimos.