En efecto tal como se le atribuye haber dicho a la mitológica seudo-dios burundanga Jesucristo “dejad que los muerto entierren a sus muertos” las sabandijas alimañas traidoras, prostituidas, bastardas, degeneradas tripas vacías, filisteos, carroñas de la prensa venal y mendaz miserable y mercenarias, proxenetas, maricones y prostitutos y prostitutas, cagatintas, plumíferos de a tanto por línea y sus cómplices concurrieron al cementerio a darle la puta sepultura al cadáver maloliente del rufián delincuente malhechor autor de fechorías que no cabrían en su propia casa, ladrón, maleante, chivato, calie, maipiolo, intrigante una verdadera lacra antisocial y disociado que se llamara Cesar Medina……….