Siempre falta un papel. Puedes ir con la Biblia impresa en pergamino, con el ADN de tus antepasados, con una carta de recomendación de Dios… y siempre te van a mirar con esa sonrisa burocrática y te sueltan el conjuro mágico:
"Sí, pero le falta el formulario B-32 en duplicado, firmado por un notario albino y sellado en una noche de luna llena."
Porque la burocracia no se mueve por lógica, se mueve por normas que fueron escritas en un pergamino en la Edad Media por un monje que odiaba a la humanidad.