En este episodio nos preguntamos con sinceridad: ¿realmente anhelamos la santidad o solo nos gusta parecer santos?. Conversamos sobre que el ser santo no es un ideal lejano, sino una llamada diaria, descubriendo que la verdadera santidad nace en lo pequeño y sincero, dejando que Dios transforme lo que somos, no solo lo que mostramos.