Emilio trabaja como comercial y tuvo que viajar a Valencia. Durante el trayecto algo extraño ocurre cuando su coche comienza a fallar, incluso la radio se apagó de pronto y el auto se detiene repentinamente. Se baja y abre el capó, se da cuenta que todo está bien, pero una gran luz ilumina el coche. Siente como sus piernas y brazos quedan congelados y no puede moverse. Logra observar que de aquella nave salen dos figuras de más de tres metros de altura. Disfrute de las historias de Eduardo Agüera.