Pastora Montilla mantiene una actividad intensa en su liderazgo por las víctimas, con estrictas medidas de seguridad, no es partidaria del asistencialismo, sin embargo, es vehemente al reclamar sus derechos y los de sus compañeros, mientras por su cabeza ronda la posibilidad de un ejercicio político electoral que les permita mejorar resultados para todos.