Fueron amigos. Estudiaron juntos en la Universidad Externado de Colombia, y como ella no pasó la prueba para pertenecer al grupo de teatro, él mismo la convocó para que cosiera y tejiera los disfraces de la obra Los Acarnienses, una crítica política y social, una parodia literaria que hablaba de ese otro, el ser al que despojan, que destruyen, y el que ella siempre ha querido proteger.