Segarra explica que queda todavía mucho por aprender de la naturaleza, que se convierte en el recurso principal para conseguir crear esos refugios climáticos en áreas urbanas como Castelló, Burriana o Vila-real, de la que señala áreas rodeadas de vegetación y masa arbórea, como la senda del Millars o el paraje de la Virgen de Gracia. "Hay mucho por hacer y mucho por aprender de la naturaleza. Muchas veces pensamos en los refugios climáticos como construcciones de costosa ejecución, cuando las plantas son el mejor sistema para absorber el calor", explica Segarra.