Acampar en la naturaleza debería ser una experiencia tranquila, pero algo extraño sucedió esa noche. A pesar de que solo éramos cinco personas, siempre sentíamos que había una presencia más entre nosotros. Cada vez que hacíamos el conteo, aparecía un sexto miembro, alguien que no recordábamos haber invitado. Lo que comenzó como una sensación inquietante se convirtió en una pesadilla que nos persigue hasta hoy.