No las hay mejores si son buenas. No existe quien mejor sepa querer. Nadie puede igualárselas cuando de velar por uno se trata. Si son buenas todas son perfectas, las que mejor aman, las que mejor protegen, las que más se juegan la existencia por ampararnos la vida. Si es de las buenas de nada les servirá a los demás compararla con otras, porque para ti no existirá parangón posible, si es de las buenas. Si es de las buenas te querrá con lo que tengas, con lo que traigas, con lo que sufras y con lo que le hagas sufrir. Siempre serás su preferido aunque prefiera otras cosas y si es de las buenas, la querrás como solamente puede quererse a una madre, aunque los hijos perdamos, a veces, el camino de regreso.