Faustina destacaba por correr una media de 30 kilómetros por hora, fue ganando campeonatos, hasta que llegamos a 1936. Tina se aventuró a realizar la prueba de los 100 kilómetros, con una media de 30,7 kilómetros por hora., por delante de muchos de sus compañeros, lo que animó a los responsables de su club a que la licencia de Faustina tuviera validez en el circuito masculino. La inscribieron en junio en la VIII Vuelta a Madrid, pero la Unión Velocipédica Española, no la dejó tomar parte en la prueba. Le negaron la licencia para disputar el premio, era cosa de hombres. El enfado fue tal, que intentaron apaciguar los ánimos creando otra prueba femenina, pero la Guerra Civil se les echó encima y nunca llegó a celebrarse. Faustina se exilió a Argentina y nunca más se supo de ella. Casi como del ciclismo femenino, porque acabada la guerra, los franquistas decidieron que la bici no era aconsejable para las mujeres y se suspendieron todas las pruebas femeninas. Pruebas que no se reiniciaron hasta la década de los setenta.